¡Por Un Millón de Hogares Ecológicos!


El agua embotellada....   

AGUAS EMBOTELLADAS

 

¿QUE  ESTAMOS BEBIENDO?

La guerra de las aguas embotelladas es ya un hecho en  México. Miles de empresas purificadoras, “pseudo-purificadoras” o simples “llenadoras”, saturan el mercado nacional y ofrecen sus productos al mejor postor, convirtiéndose en una supuesta alternativa al sistema de agua potable. Sin embargo, cerca del 85% de estos negocios no cuentan con la infraestructura y los controles sanitarios necesarios para garantizar la higiene y la seguridad que los consumidores merecen.

A pesar de ser una industria que genera 300 mil empleos y que ha realizado inversiones millonarias estimadas en más de 6,350 millones de pesos (provenientes únicamente de una tercera parte de las empresas que conforman el sector), el agua purificada se ha convertido en un negocio sencillo para quienes a costa de la salud e incluso, de la vida de los consumidores, obtienen importantes utilidades.

Así, por ejemplo, el Distrito Federal y el Area Metropolitana se han convertido en la principal zona del país que enfrenta el problema de la “infección embotellada”. En esta región, en la que habitan casi 20 millones de personas, operan las principales empresas dedicadas a la fabricación y embotellado de agua purificada, pero la mayor parte de ellas no cumple con las normas mínimas de higiene y pureza del líquido, ni con controles sanitarios  en el manejo  de los recipientes que día con día llegan a millones de hogares capitalinos, sin contar que otro tanto de empresas trabajan en la clandestinidad o con patentes “piratas”.                                         

 

AGUAS CON EL AGUA

De acuerdo con un estudio realizado por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la calidad de las aguas envasadas –310 marcas analizadas y evaluadas en diversas regiones de la república mexicana-, “desde un punto de vista sanitario, es poco satisfactoria...” Es importante mencionar que en muchas de las aguas se encontró que los resultados de parámetros relacionados con la presencia de minerales fueron muy bajos, similares a los que presenta el agua destilada usada para otros fines (industriales y farmacéuticos), y que no es recomendable para el consumo humano.

En su investigación, la Profeco traza un perfil de los consumidores de agua envasada y de sus preferencias, encontrando que el 51.9% de la muestra de entrevistados que declaró consumir este producto, percibe ingresos que oscilan entre $1,500 y $3,500 pesos, y que  las marcas de mayor preferencia son , en orden de importancia. Electropura y Santa María.

De hecho, es evidente que las condiciones de suministro de agua a la población son, en parte, las razones de la proliferación de este tipo de empresas. El líquido generalmente llega al consumidor a través  de tuberías y después de un estricto tratamiento de potabilización. Sin embargo, el crecimiento demográfico ha obligado a que en cada casa o unidad habitacional se tengan que instalar cisternas, sistemas de bombeo o tanques de almacenamiento elevados  que requieren de limpieza periódica y minuciosa, así como de mantenimiento sanitario, para conservar limpia el agua, aunque no siempre se cumplen estos requerimientos. Por ello, es cada vez más amplia y frecuente la elaboración, comercialización y consumo de agua envasada.

En este caso, la problemática es grave y se ha venido agudizando, debido a la falta de una  normatividad por parte de las autoridades de comercio y salud, que obligue a las empresas purificadoras a cumplir una serie de requerimientos que garanticen la calidad del agua que venden.

Justo Ezquer, vicepresidente de la Asociación Nacional de Productores y Distribuidores de Agua Purificada, A.C., reconoció que la mayoría de las embotelladoras no reúne los requisitos mínimos para expender  el vital líquido. Señaló que ante la falta de una normatividad para que los empresarios ofrezcan agua de calidad, la proliferación de empresas “piratas”, “llenadoras” y “pseudo purificadoras” se ha extendido en nuestro país en los últimos ocho años.

Para Arturo Lomelí, presidente de la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del Consumidor (Amedec), funcionarios de la Secretaría de Salud y de la Profeco no llevan a cabo inspecciones minuciosas en las empresas purificadoras de agua.

“Las visitas o inspecciones que hacen  están disfrazadas y acompañadas de sobornos”, señaló Lomelí, quien añadió que el agua potable es más saludable y representa menor riesgo que las aguas embotelladas y envasadas que fabrican miles de compañías.

Sin embargo, la realidad es una: “El surgimiento de enfermedades como el cólera ha propiciado también que las autoridades federales excedan sus dosis de cloro en el líquido, lo cual representa un contaminante más, sin considerar que el cloro deja mal sabor y olor en el agua.”

La guerra se inició y está desatada. Por un lado , las empresas productoras y distribuidoras de agua que poseen no sólo tecnología de punta, sino que cumplen con todas las normas  sanitarias y de higiene, pretenden que las autoridades establezcan un programa de certificación que obligue a todas las compañías a ofrecer un producto de calidad y sin riesgos para la salud de los consumidores; por otro lado, la lentitud de las autoridades sanitarias para unificar criterios que determinen los requerimientos del agua purificada, provoca el surgimiento de empresas que con amplia libertad son “un verdadero cultivo de contaminantes” del agua bebida por amplios sectores de la población mexicana.

“Como asociación, este hecho nos alarma, porque la calidad de nuestro producto no es la adecuada, y esto podría causar problemas a la salud del consumidor y, como consecuencia de ello, acarrearnos una pérdida de confianza, lo que implicaría poner en riesgo a la industria del agua purificada”, manifestó el vicepresidente de los productores y distribuidores de agua purificada.

 

UNA INDUSTRIA EN EBULLICION

El incremento de las ventas de esta industria supera en 20% la comercialización de refrescos embotellados y envasados en el país, lo que denota su acelerada expansión.

En los  últimos 10 años, se ha registrado un crecimiento de esta actividad de entre 15 y 20 por ciento, propiciado por la información del gobierno federal que ha alertado a los mexicanos de cuidarse del cólera. Lamentablemente, las mismas autoridades no se han tomado la molestia de asegurar a la población que el agua potable sustraída de las tomas domiciliarias es más segura y saludable para los consumidores, de acuerdo con un análisis que se llevó a cabo en 100 tomas domiciliarias.

El resultado de esa investigación fue favorable 100 por ciento.

En todo caso, “solo hace falta hervir el agua antes de ser consumida, ya que de esta forma se eliminan los organismos patógenos”. De hecho, el agua hervida en casa es 600 veces de mejor calidad y 6000% más barata.

Ezquer señaló que en la actualidad existen en el país poco más de 3,000 empresas dedicadas a la fabricación y comercialización de agua para consumo humano. De ellas, sólo 100 han aceptado ingresar al programa denominado “Agua Purificada de Calidad Certificada”, avalado por la firma Normex.

El mercado del agua embotellada representa una producción nacional de 1,440 millones de garrafones anualmente; en el D.F. se consumen diariamente 500 mil garrafones, 150 mil en Jalisco y 36 mil en Puebla. El consumo per cápita nacional de agua embotellada, de acuerdo con cifras de la Asociación, es de 0.72 litros por día.

De la producción total, el 90% se distribuye en garrafones con capacidad de 19 litros. El restante 10% se  entrega en diversas presentaciones.

 

             

Tomado de la revista MUNDO EJECUTIVO mes de Abril de 1996